Tell Me Lies no solo ha cautivado por su trama cargada de secretos y mentiras, sino también por su cuidadoso diseño de vestuario, que transporta a los espectadores a diferentes momentos del pasado. Ambientada entre 2007-2008 y el presente de 2015, la serie utiliza la moda como un recurso narrativo para anclar cada escena en el tiempo y reflejar la evolución de sus personajes.
La etapa universitaria en 2007-2008 está llena de nostalgia para los amantes de la moda de los 2000. Los diseñadores de vestuario apostaron por piezas icónicas de la época, como los jeans de cintura baja, camisetas ajustadas, botas Uggs, chaquetas de mezclilla y accesorios llamativos como cinturones anchos y collares largos. Los personajes femeninos adoptan estilos que recuerdan la época dorada de iconos como Lindsay Lohan y Mischa Barton, mientras que los masculinos lucen polos de colores brillantes y zapatillas deportivas que marcaron esa década.
En contraste, las escenas ambientadas en 2015 muestran una estética más sobria y moderna, acorde a la transición hacia la moda minimalista que dominó esa época. Los colores neutros, los cortes estructurados y los materiales cómodos se hacen presentes. Las mujeres optan por vestidos, chaquetas de cuero y botines, mientras que los hombres prefieren camisas de cuadros, pantalones ajustados y abrigos ligeros. Este contraste subraya no solo el cambio temporal, sino también la madurez y las transformaciones de los personajes.
El diseño de vestuario en Tell Me Lies no es solo un homenaje a las tendencias pasadas, sino también una herramienta narrativa que enriquece la historia. Cada prenda, desde un vestido de fiesta con lentejuelas hasta unas botas gastadas, habla de la personalidad y el momento de quien la lleva. Sin duda, la moda es otro personaje más en esta serie que ha conquistado a los fanáticos de los teen drama.










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