¿Hasta dónde puede llegar la moda antes de excederse? Esta es la pregunta que Daniel Rosebery, director creativo de Schiaparelli, exploró en su más reciente colección de alta costura SS25, presentada en el emblemático Petit Palais de París. Basada en el mito griego de Ícaro, esta colección narra la aspiración de volar más alto y desafiar lo imposible, con todas las recompensas y riesgos que ello conlleva.
Roseberry no teme volar alto. Así lo demostró en su desfile, un espectáculo que fue mucho más que solo moda. La colección, llamada «Icarus», fue un derroche de lujo, técnica y creatividad. Cada pieza evocaba la sensación de estar frente a una obra de arte digna de un museo, pero con vida propia. Rosebery, experto en reinterpretar a la icónica Elsa Schiaparelli, exploró los archivos de la casa para rescatar sus elementos emblemáticos de forma totalmente nueva y contemporánea.
El resultado fue una colección que combinó siluetas inspiradas en distintas décadas, desde los años 20 hasta los 90. Con vestidos que parecían esculturas, Rosebery dejó claro que la moda no necesita elegir entre la historia o la innovación, puede y debe fusionar ambas.










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