¿Quién iba a imaginar que el maquillaje y la comida formarían un dúo tan irresistible? En el universo de la belleza, las tendencias no solo han llegado en forma de productos o técnicas, sino también a través de nombres que despiertan antojos. Desde el glazed donut look de Hailey Bieber hasta el latte makeup que arrasa en TikTok, los nombres inspirados en alimentos se han convertido en una fórmula para captar la atención y viralizar rutinas de belleza.
El glazed donut look —esa piel radiante, jugosa y perfecta como un glaseado de donut— fue popularizado por Hailey Bieber a través de su marca Rhode. En cuestión de semanas, la tendencia no solo conquistó a sus seguidores, sino que se convirtió en sinónimo de lujo accesible y deseable. La marca encontró una fórmula que funcionaba y amplió el concepto con propuestas como el latte makeup, inspirado en los tonos cálidos y terrosos de un café con leche, o el strawberry makeup, que evoca un rubor suave y natural como el de una frutilla. Incluso los productos han adoptado nombres que refuerzan esta conexión, como el ‘Glazing Milk’ o ‘Espresso Lip Tint’.
¿A qué se debe el éxito de esta estrategia? La clave está en apelar a los sentidos y a la nostalgia, dos ingredientes infalibles para generar una conexión emocional. Las marcas han sabido aprovechar esta fiebre foodie, implementando comida en sus campañas de marketing, despertando un efecto sensorial. Al relacionar un producto con algo tan tangible como un postre o una bebida, las audiencias pueden imaginar cómo luce o se siente antes de probarlo. Además, resulta increíblemente atractivo en términos visuales.










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