El estampado de leopardo es uno de los prints más icónicos en la historia de la moda. Aunque puede parecer una tendencia moderna, su origen en el vestuario data de siglos atrás, asociado inicialmente con la nobleza y el estatus social en culturas antiguas, donde las pieles reales de animales exóticos representaban lujo y poder. En el siglo XX, el animal print comenzó a popularizarse en la moda con diseñadores como Christian Dior, quien introdujo el estampado en su colección de 1947.
Pero lo que alguna vez fue visto como un statement de osadía o incluso rebeldía, hoy en día se ha integrado tanto en el vestuario femenino que ya es considerado prácticamente un neutro. Su versatilidad es innegable: puede ser el protagonista de un look atrevido o un detalle sutil en accesorios, como zapatos o bolsos. Celebridades como Kate Moss y Naomi Campbell ayudaron a cimentar su status en los 90, llevándolo con una actitud sin miedo a las pasarelas y las calles. Desde entonces, encontramos el animal print en todo, de abrigos de invierno a trajes de baño.
A lo largo de los años, el leopardo ha demostrado su capacidad de adaptarse a diferentes épocas y estilos. Desde looks elegantes hasta combinaciones más casuales, su permanencia radica en su habilidad para reinventarse. Bajo este contexto, y a pesar de las constantes tendencias que inundan el mundo de la moda, parece improbable que el estampado de leopardo desaparezca por completo. Si bien podría alejarse brevemente del centro de atención, siempre encuentra una manera de volver con fuerza. Lo cierto es que es muy difícil imaginar un futuro sin él en el guardarropa femenino.










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